Si quieres sorprender con un plato elegante, esta ensalada es la elección perfecta. La escarola Cuadraspania aporta frescor y un ligero toque amargo que contrasta con la dulzura de la pera en almíbar y la intensidad del jamón serrano y el foie. Ideal para una comida ligera o como entrante especial.
Ingredientes (para 2 personas):
- 1 escarola Cuadraspania
- 2 peras en almíbar, escurridas y cortadas en láminas
- 50 g de jamón serrano en lonchas finas
- 50 g de foie en trozos o laminado
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre balsámico
- Sal y pimienta al gusto
Paso a paso:

1. Lava y seca la escarola Cuadraspania. Colócala en un bol grande.
2. Añade las láminas de pera, el jamón serrano y el foie.
3. Aliña con aceite, vinagre, sal y pimienta al gusto.
4. Mezcla suavemente y sirve de inmediato.
Una ensalada fresca, sofisticada y deliciosa que hace brillar a la escarola Cuadraspania en tu mesa.

Escarola Cuadraspania gratinada al horno
La escarola también encuentra su sitio en preparaciones calientes. En esta receta, el gratinado aporta una capa dorada y cremosa que contrasta con la frescura natural de la verdura, dando como resultado un plato sencillo y lleno de matices. La Escarola Cuadraspania marca el equilibrio del conjunto. El calor suaviza ligeramente sus hojas, pero mantiene una textura firme y un ligero amargor que compensa la intensidad del queso gratinado. Esa combinación evita que el plato resulte pesado y hace que cada ingrediente conserve su espacio.
Ingredientes
Method
- Precalienta el horno a 200 °C.
- Lava y seca bien la Escarola Cuadraspania y córtala en trozos grandes.
- Saltea el ajo picado con un poco de aceite de oliva.
- Incorpora la escarola y cocina durante 2 o 3 minutos, lo justo para que pierda parte de su volumen.
- Coloca la escarola en una fuente apta para horno.
- Añade la nata y reparte la mozzarella y el parmesano por toda la superficie.
- Hornea durante 12-15 minutos y gratina los últimos minutos hasta obtener una capa dorada.
- Sirve inmediatamente. La Escarola Cuadraspania mantiene la estructura del plato incluso después del horneado. Su textura y su amargor equilibrado compensan la cremosidad del gratinado y hacen que el resultado conserve frescura en cada bocado.